Inclusión financiera rural: vencer el miedo y adaptar servicios y productos a las necesidades de microempresarios y pequeños productores rurales

Aforo de la presentación del Estudio de Mercado Rural

Un estudio realizado por la Pontificia Universidad Javeriana, y apoyado por la Actividad Finanzas para la Equidad de USAID (FE), muestra que el miedo a tomar un préstamo y la falta de una oferta adecuada, adaptada a las necesidades, son las principales causas por las que microempresarios de las zonas rurales del país no acceden a servicios y productos financieros formales.  

 

Para este estudio se recolectaron datos de más de 1.800 microempresarios en 20 municipios PDET que hacen parte de cinco corredores económicos en los que incide la Actividad FE en Colombia; y su objetivo es dar a conocer la experiencia y uso de servicios financieros formales e informales de microempresarios como un insumo para identificar necesidades y generar cambios en la oferta que las entidades financieras tienen disponible en la ruralidad. 

El estudio destaca la participación de pequeños productores del sector agrícola, quienes representan el 40% de los microempresarios del estudio, que participan en cadenas de valor principalmente en café, plátano, cacao y yuca, así como la cría de animales en piscicultura y porcicultura. También sobresalen otros sectores económicos como el comercio (29%), los servicios (12%) y la manufactura (3%). 

De la muestra consultada, 80% recurrió a financiación informal al iniciar sus negocios: mediante el uso de ahorros, préstamos familiares, y prestamistas gota a gota; 20% utilizó fuentes de financiación formal como el Banco Agrario, bancos tradicionales, microfinancieras y cooperativas. Además de estos, el 5% recibió capital semilla o apoyos gubernamentales. 

Ahora, una vez superada la etapa de inicio, los microempresarios rurales utilizan diferentes herramientas de financiación dependiendo de las necesidades del negocio. Según el estudio, experimentan una alta volatilidad y buscan financiamiento para mantener la operación diaria de sus negocios, en lugar de enfocar su atención en la posibilidad de realizar inversiones que impulsen su expansión y mejoren su productividad. Necesidades de capital de trabajo, como pago a empleados, compra de materia prima y pago de transporte, se financian en un 80% con fuentes informales, y en un 20% con fuentes formales. 

Los resultados muestran que de los microempresarios encuestados que reportaron solicitar crédito para capital de trabajo, solamente el 20% acude a fuentes formales de financiación. Sin embargo, cuando las necesidades representan inversiones de capital y de mayor monto, el 40% de pequeños productores y/o microempresarios encuestados acude a fuentes formales.  

La perspectiva de los entrevistados sobre los requisitos estrictos, los costos altos y la rigidez en los términos y condiciones influyen en que no se recurra a fuentes formales de financiación. De hecho, en general, el estudio encontró que el miedo a no poder pagar es la principal barrera conductual hacia los préstamos formales (48% de los microempresarios expresó temor debido a no poder pagarlo y enfrentar las consecuencias negativas para su negocio).  

Sobre la financiación irregular, los resultados muestran que los prestamistas informales legales (como familia y amigos) son una fuente importante para microempresarios rurales por la ausencia de intereses, la agilidad en el desembolso y la confianza, a diferencia de los prestamistas ilegales como el “gota a gota” que cobran intereses excesivamente altos y se genera una dependencia difícil de romper. 

El estudio sugiere trabajar en estrategias estructurales y conductuales para abordar las barreras encontradas. De esta manera, las entidades del ecosistema financiero podría innovar en el desarrollo de productos (como los seguros paramétricos y otros productos verdes), la digitalización de algunos servicios para facilitar la creación de cuentas de ahorros y pagos electrónicos, considerar mejores ciclos de pago para créditos agrícolas y flexibilizar periodos de gracia y requisitos para acceder a créditos enfocados en perfiles de microempresarios y pequeños productores; por otro lado, fortalecer los programas de educación financiera para promover la independencia económica de las mujeres y comunidades étnicas, generar campañas de mercadeo y comunicaciones que impacten de manera efectiva los cambios de comportamiento para acceder a la oferta de parte de la población rural, entre otras.  

La Actividad Finanzas para la Equidad (FE) de USAID trabaja para mejorar la oferta y demanda de servicios financieros en las comunidades rurales. Por el lado de la oferta, FE se asocia con una gama completa de proveedores de servicios financieros colombianos que diseñan e implementan servicios financieros convencionales y digitales respondiendo a las necesidades de las comunidades desatendidas. Por el lado de la demanda, FE busca mejorar las capacidades financieras y digitales de las personas, pequeños productores y las Mipymes, impulsando la adopción de productos financieros, fomentando el ahorro para aumentar los ingresos y los activos de los hogares en 193 municipios de cinco corredores económicos: 1) Bajo Cauca y Nordeste Antioqueño; 2) Catatumbo; 3) Cauca y Nariño; 4) Caquetá y Putumayo; y 5) Meta y Guaviare. 

 

Otros datos reportados por los pequeños productores y microempresarios encuestados: 

  • En 2022, el 33% de los microempresarios solicitó un préstamo formal y el 81% de ellos lo recibió, lo que implica una brecha de acceso al financiamiento formal del 19% en ese período a nivel nacional. 

  • 68% de los microempresarios que ha querido hacer alguna inversión en su negocio y no ha podido hacerlo, ha sido debido a la falta de financiamiento. 

  • 82% de los microempresarios ha tenido una necesidad de financiamiento alguna vez y solo el 20% de ellos ha tenido acceso a fuentes formales, lo que implica una brecha de acceso formal del 80%. 

  • 57% de los microempresarios nunca o solo algunas veces ha podido conseguir financiación para sus necesidades en este corredor. 

  • Solo 34% de los encuestados tiene una cuenta bancaria para su negocio, y el 68% de ellos la comparte con la cuenta personal o familiar.  

  • El 4% de los microempresarios tiene un seguro y el 40% de ellos ahorra. 

  • El 95% de los microempresarios usa el efectivo como medio de pago, sin embargo, el 7% recibe pagos en sus cuentas bancarias o a través de billeteras electrónicas, mientras que el 17% paga sus proveedores usando transferencias bancarias y el 8% a través de pago por celular, lo que indica una cierta apertura hacia formas de pago electrónicas y digitales. 

  • Microempresarios manifiestan que la confianza (43%), los bajos costos (30%) y la menos cantidad de trámites (19%) son aspectos que consideran a la hora de acceder al financiamiento informal. 

  • Al 49% de los microempresarios le gustaría acceder a un producto financiero que le otorgue un período de gracia, mientras que el 45% considera que la rapidez en la entrega del préstamo es fundamental; 43% considera que sería mejor tener cuotas más bajas a pesar de extender el número de cuotas porque les permitiría manejar mejor sus flujos de efectivo.  

 

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